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¿Sabes qué es la ‘Cámara de Ámbar’?

La Cámara de Ámbar fue una habitación muy lujosa que los nazis robaron a los rusos, la cual sobrevivió a la Revolución Rusa y que llegó intacta a la Segunda Guerra Mundial.  La cámara de ámbar, sobrevivió a la revolución rusa y llegó intacta a la Segunda Guerra Mundial. Fue el resultado de un regalo diplomático que Federico Guillermo I de Prusia hizo al zar Pedro I el Grande, siendo una joya de seis toneladas, una de las estancias más espectaculades jamás realizada.

Conociendo más a fondo la Cámara de Ámbar

El Ámbar es una resina de lo más apreciada por lo poco común que es, siendo un proceso que a la hora de constituirse puede tener una duración de unos 17 millones de años. La región del mar Báltico es la que cuenta con una cantidad mayor a nivel mundial, puesto que esta zona existían grandes bosques de coníferas.

Seguro que si eres amante del cine, el solo oír hablar de “ámbar” hace que recuerdes la escena del filme “Parque Jurásico” en la que unos científicos consigue extraer el ADN de un insecto que había quedado atrapado en esta gema.

Historia de la Cámara de Ámbar

Corría 1701, cuando el escultor barroco Andreas Schülter (1659-1714) diseñó “la Cámara de ámbar”, que también se conoció como la octava maravilla del mundo, más concretamente para el palacio de Berlín de Federico I de Prusia.

Era una estancia repleta de paneles tallados y mosaicos realizados con ámbar en color miel, que también estaba decorado con piedras semipreciosas, sobre un fondo realizado en pan de oro. Las dimensiones aproximadamente eran de sobre de 55 metros cuadrados y estaba compuesto por un total de seis toneladas de ámbar.

Por fortuna, Federico I no viviría lo suficiente para ver como Federico Guillermo I de Prusia (1657-1713) regalaba dicha cámara al zar Pedro I el Grande. En el año 1716, este caro regalo firmaba la alianza entre los dos países contra Suecia.

La famosa cámara tuvo que recorrer lo 1.700 km que separaban Berlín y la actual ciudad de Pushkin en Rusia, cercana a San Petersburgo. Pasaba de esta manera a ser el objeto más importante del palacio de Tsarskoye Selo, la cual era la residencia de los zares. Además allí pasaron a añadirle otros cuarenta metros cuadrados de ámbar.

Con tal nivel de riqueza, no es complicado pensar que esta sala pasara a ser todo un orgullo para la realeza rusa, siendo el lugar, donde se dice que meditaba la zarina Isabel o que Catalina la Grande utilizaba para la recepción de las visitas.

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