¿Por qué la Luna brilla? Esta es la explicación


La Luna es el único satélite natural del plantea Tierra. Se trata del quinto satélite más gande del Sistema Solar, con 3.476 kilómetros de diámetro, y el segundo más denso. Cuando observamos la Luna parece que brilla, pero en realidad su superficie es muy oscura, similar al carbón. ¿Qué es lo que produce este efecto? Y, sobre todo, ¿cuál es la razón por la que la Luna brilla a pesar de no tener luz propia?

El motivo por que el percibimos la Luna con brillo es muy simple de explicar: la superficie refleja la luz solar que recibe. Aunque a veces parece que brilla mucho, sobre todo cuando hay Luna Llena, lo cierto es que los científicos estiman que únicamente refleja entre el 3% y el 12% de la luz del Sol.

A esto hay que sumar que solemos percibir la Luna como si fuera plateada. Esto se debe a que recibe parte de la luz que el planeta Tierra refleja del sol.

Por lo tanto, podemos concluir que la Luna brilla por la luz solar que recibe, y, cuanto más grande está, en Luna Llena, es cuando la vemos más iluminada.

Luz cinérea
Qué es la luz cinérea y qué la genera

Ahora bien, el brillo de la Luna no es constante y depende de una serie de factores. El más importante es la fase lunar ya que en cada una de las fases la luz del Sol incide en un determinado ángulo.

Cuando el ángulo entre la Luna, la Tierra y el Sol aumenta, el brillo del satélite se reduce.

¿Por qué la Luna solo brilla por la noche? Esta es una cuestión que todos nos hemos planteado en algún momento. Al igual que ocurre con otros cuerpos celestes, esto ocurre porque la Tierra tiene un brillo 100 veces superior al de la Luna.

Al contrario de lo que se cree, la superficie lunar es de color gris oscuro. Está compuesta de polvo lunar y de los minerales resultantes de la desintegración de rocas anortositas y basálticas. Una composición que hace que veamos la Luna con mucho más brillo del que en realidad refleja.

Por último, queremos hablar sobre los cambios drásticos de temperatura en la Luna. El termómetros puede subir hasta los 123 grados y bajar hasta los 233 grados bajo cero. Su atmósfera es muy pobre, así que no conserva el calor y tampoco tiene protección en los días calurosos.



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