Representantes y Partidos (OPINIÓN)

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Etimológicamente hablando, comoComo señala Giovanni Sartori en su libro Elementos de teoría política, representar significa: volver a presentar y, por extensión, hacer presente algo o alguien que no está presente. A partir de lo anterior, la teoría de la representación se desarrolla en tres sentidos opuestos, según se asocie: a) a la idea de mandato o de delegación; b) con la idea de representatividad, es decir, de semejanza o similitud; y, c) con la idea de responsabilidad.

Nuestra Constitución Política vincula, por un cordón umbilical, la soberanía a la representación, estableciendo que la soberanía reside exclusivamenteentidad del municipio, de la que emanan todas las facultades, que ejerce a través de sus representantes o directamente.

Lo expresado anteriormente está en consonancia con la teoría francesa de los órganos del Estado, que sostiene, según Duguit, que su punto de partida es el reconocimiento de un elemento que es el soporte de la soberanía del Estado, que es el nación. .

En este sentido, en su Reconocido Teoría General del Estado, R. Carré de Malberg sostiene lo siguiente: “Queda así demostrado que el régimen representativo tiene su punto de partida en el sistema de soberanía nacional, así como, por el contrario, el concepto de la soberanía nacional conduce esencialmente a un gobierno representativo.

La Constitución de la República también otorga un lugar preponderante al sistema representativo, al establecer, en su artículo 4, que el gobierno de la Nación es esencialmente civil, republicano, democrático y representativo.

Asimismo, el artículo 77, numeral 4, dispone que los senadores y diputados no están obligados por mandato imperativo, actúan siempre conforme al sagrado deber de representar al pueblo que los eligió, a quien deben rendir cuentas. Por tanto, los legisladores no pueden ser sancionados por sus partidos por su actuación en el Congreso Nacional, que legisla y controla, de conformidad con el artículo 93, en nombre del pueblo.

Asimismo, la constituyente establece en el artículo 122, que “el poder ejecutivo es ejercido en nombre del pueblo por el Presidente de la República, en su calidad de Jefe de Estado y de Gobierno”.

Por otra parte, si bien las elecciones no son la única condición de la representación, en una democracia representativa los representantes, de hecho, además de representar al pueblo, representan a los partidos.

Como argumenta Sartori, los ciudadanos están representados, en las democracias modernas, por partidos y partidos. En este sentido, podemos llegar a tal punto que la “función de representación del interés nacional, antes atribuida al soberano y luego transmitida al parlamento, ahora sea asegurada por el partido. El partido -para utilizar las palabras de Herman Finer- es el “verdadero rey”.

jpm-am



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