OPINION: Abinader, Presidente valiente –


Uno de los rasgos que han caracterizado al Presidente Abinader en estos primeros meses de ejercicio gubernamental es su valentía para expresar abiertamente su posición en temas controversiales, como fue el caso de su reciente apoyo en medio de las festividades navideñas a las tres causales que justifican el aborto terapéutico en el proyecto de modificación al código penal que se discute actualmente en el Congreso Nacional.

Su adhesión a la fe católica y su buena relación con las congregaciones evangélicas no le impidieron a Luis Abinader manifestar su convicción, independientemente de los dogmas religiosos, de que en el caso del aborto existen circunstancias especiales que lo justifican, reafirmando el deber del Estado de servir de contrapeso a la gran influencia de la religión cuando ésta sea perjudicial a los fines del Estado Social y Democrático de Derecho.

Con esta postura, el Presidente muestra sus dotes de estadista al ratificar el carácter laico del Estado Dominicano, entendido éste como la organización política suprema de la Nación, con autonomía de las congregaciones religiosas, guardianas de la moralidad social (independientemente de que prevalecen en nuestro país tratados anacrónicos como el Concordato, que otorga a la curia católica privilegios excesivos como el de los rangos militares)

Contrario a lo que muchos pensaban malinterpretando su comedimiento y prudencia, Luis ha demostrado ser un hombre audaz y firme en las decisiones que ha tomado, especialmente desde la campaña electoral hasta la fecha. Cuando las fallas en el voto automatizado hicieron colapsar las elecciones municipales, no vaciló en exigir y lograr una nueva elección total. Cuando el Covid 19 trató de doblegarlo a él y a su familia, mostró ser un gladiador y triunfó.

Al ponderar la audaz decisión del Presidente Nixon de promover un acercamiento con China en medio de la Guerra Fría, el gran estratega estadounidense Henry Kissinger expresó que la diferencia entre un político común y un estadista es que el primero gobierna buscando el aplauso del presente para mantenerse en el poder, mientras que el estadista gobierna con la mira puesta en los intereses permanentes del Estado, independientemente de la opinión.

Luis Abinader está demostrando que puede gobernarse con honestidad y en comunicación permanente con su pueblo, siguiendo el precedente establecido por el Presidente Juan Bosch, quien fue deshonrado por sus propios discípulos en el ejercicio del Poder. Talvez como homenaje a su padre José Rafael Abinader, quien fue ministro del Gobierno pro-bochista de Caamaño, el  actual Presidente está devolviendo la fe de los dominicanos en su gobernante.

En el contexto anteriormente esbozado, la sociedad espera que las autoridades de la Iglesia Católica y las congresiones evangélicas sostengan su posición respecto al aborto con el debido respeto a los legisladores, personalidades y organizaciones que no comparten su criterio, y que recuerden que el Presidente de la República, quien goza actualmente de la admiración y el apoyo de la mayoría del pueblo dominicano, es el Jefe del Estado.

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JPM



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