Los mejores memes de Eurovisión 2022: el “chanelazo”, demasiadas baladas y el éxito del “bebebé” | ICON


No habrá paz para los eurofans. Hemos quedado en un inaudito y dignísimo tercer puesto, algo impensable en las últimas dos décadas. Pero no ha sido sin drama por el camino. Hace muy poco Mahmood (en la sexta posición por Italia) se lamentaba en la edición italiana de Rolling Stone: “Estos días me di una vuelta por Twitter. Los españoles están cabreados con nosotros, no sé qué hemos hecho”. Hace dos días, y al hilo de esta noticia, un usuario de Twitter intentaba explicar “por qué los eurofans españoles están contribuyendo a destruir la candidatura de Chanel” en un hilo que ha sido enormemente retuiteado, comentado y reflejado en varios medios de noticias. La tesis era: eurofans españoles, del mismo modo que un viejo proverbio nos enseñó que el exceso de humildad solo conduce a la soberbia, el exceso de entusiasmo solo conduce al asedio.

Esta fue la noche en la que España sintió, por primera vez en muchísimos años —probablemente desde Ruth Lorenzo en 2014, que se lo tomó en serio— que podíamos ir a Eurovisión y no dar vergüenza. Y así fue. No solo era eso. Es que el éxito de Chanel ha sido una lección para todos los españoles, que nos habíamos pensado que nuestras causas justas (el feminismo o lo territorial) eran más válidas en Eurovisión que el puro espectáculo de Chanel Terrero, a la que rechazamos en un primer momento y a la que, a través de las redes, algunos hicieron la vida imposible. En redes muchos dijeron: “Esta canción no representa a España”. Bueno, el rock de Maneskin tampoco representaba demasiado a Italia y fueron un milagro, los primeros ganadores de Eurovisión en décadas en tener éxito planetario (durante meses permanecieron en el top 20 de artistas más escuchados en todo el mundo en Spotify y The New York Times les dedicó un larguísimo reportaje).

En todo caso, ese debate está ya superado y la gala en sí, contada en este otro artículo. Aquí estamos por otra cosa: los memes.

Y fue una noche en la que los usuarios de las redes sociales consideraron que había demasiadas baladas. Una contrariedad: las baladas son más que bienvenidas en Eurovisión. En la última década, cuatro baladas se alzaron con el triunfo. Daba igual: los chistes al respecto eran demasiado buenos.

Desde antes de que comenzase la gala, varios artistas apoyaban a Chanel. Muchos de los que han ido a Eurovisión a representar a España, como Pastora Soler o Edurne, algunas que compitieron con ella para estar esta noche en el escenario, como Rigoberta Bandini, Javiera Mena, y algunos internacionales, como Thalía —con casi 10 millones de seguidores en Twitter—, que publicó en esta red un montaje que unía momentos de la coreografía de SloMo de Chanel con algunos propios. Pero tal vez la intervención más sonada, pocas horas antes del comienzo del festival, fue la de la cuenta oficial de Twitter de la Policía Nacional, que animaba a Chanel con el mensaje: “Si los haters [odiadores] te intentan amargar como le pasó a #Chanel, tranquil@. Sigue tu vida y sé feliz porque el trabajo duro lleva al éxito”. ¿La mejor respuesta? La de un chico llamado Daniel: “Pero si España no gana Eurovisión, ¿podemos denunciar?”.

El tema de Rumania, Llámame, fue una gran favorita de los eurofans españoles desde el principio y de irresistible estribillo en nuestro idioma, si es que bebebé puede considerarse castellano. Pese a que finalmente decepcionó en los resultados, se convirtió al principio de la noche en uno de los temas más celebrados en las redes.

Y entre lo más comentado, naturalmente, esa retranca de que Rumania haya podido, en algún momento, suponer un rival para nosotros con un tema cantado en español. ¿Apropiación cultural? Los memes decían: sí. Hay que reconocer que en SloMo hay varios idiomas también, o más, bien, su mezcla.

Por supuesto, muy poco después “HOLA MI BEBEBÉ” era trending topic en España. Y probablemente ningún meme resumió mejor el asunto que este que nunca falla: el del perro musculado enfrentado al perro lloroso.

Y Chanel era recibida en las redes como esa diva gigante que necesitamos en tiempos confusos. Este tuit de Paloma Rando, columnista de televisión en EL PAÍS, lo resumía a la perfección:

La reacción ante la actuación de Chanel fue casi unánimemente de aplauso y celebración. James Rhodes, ese ojo de Horus que llegó de Inglaterra para observar la realidad española de modo imperturbable, se perturbó. Y para bien.

También Olly Alexander, ídolo pop y miembro del trío Years & years, se pronunció al respecto. “Dios mío, España, ¡ha sido asombroso, Chanel!”.

Y el corresponsal político Tom Harwood se preguntaba: “¿Está todo el mundo en España tan bueno?”. (Respuesta generalizada: yes).

Hasta el perfil oficial de Eurovisión se preguntó si la de Chanel fue la mejor coreografía en la historia del festival.

Ucrania, favoritos desde el principio por el voto emocional y finalmente ganadores, fue una de esas actuaciones que tocan una fibra: guste o no la canción, era inevitable unirla a lo que sucede en su país, imposible no conmoverse ante esta unión entre lo frívolo y lo trágico al ver a los representantes de Ucrania (que gozaron de un permiso del Gobierno para abandonar el país y poder actuar en Turín) rapear sobre un escenario. Las redes compartieron en masa esta estampa del comentarista ucranio de Eurovisión, que seguía la gala desde un búnker.

Y en España, y en una nota más colorista, un exitoso tuit comparó el atuendo de uno de sus miembros con una de los cepillos de un lavado de coches. La vida misma. Dramas y comedias.

Por lo demás, algunos tuiteros avezados quisieron encontrar similitudes entre el rostro del cantante de Azerbaiyan y la cara que uno pone al pisar suelo mojado con calcetines.

Y también entre el cantante de The Rasmus, representantes de Finlandia (y uno de esos casos en los que un grupo con éxitos globales previos acude a Eurovision, ya lo hicieron el año pasado Hoverphoonic por Bélgica) y el payaso de It.

¿Y el premio al community manager más avezado de la noche? Al de Pescanova, cazando al vuelo esta posibilidad.

También entre las Tanxugueiras, favoritas del público español junto a Rigoberta Bandini para estar en el lugar que esta noche ocupó Chanel, y los representantes franceses, a los que algunos bautizaron los “tanxugabachos” o “gabacheiras”.

Una espectadora fiel de Eurovisión, la escritora J.K. Rowling, comentó la gala con detalle. Sobre la actuación de Portugal, un recuerdo muy compartido: “Todavía puedo tararear la candidata de Portugal de 1992 en Eurovisión, Amor d’água fresca (estaba viviendo allí por aquel entonces).

Y también hubo humor con los presentadores.

Durante las votaciones, la emoción de ver a España en el lado contrario de su lugar natural de las votaciones durante las últimas décadas (los puestos del 23 al 26) nos puso especialmente creativos.

Pero las redes sociales se inquietaron por la ausencia de Laura Pausini (volvió, para tranquilidad de sus seguidores, a mitad de las votaciones del jurado profesional).

Y celebraron, con un guiño, a la población LGTB forofa del festival.

Y en fin, hemos quedado terceros. Pero en las redes siempre ganamos. En el meme es imposible perder. Reirnos de lo bueno y (sobre todo) de lo malo es una de esas cosas que, como un queso español, tiene denominación de origen.

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