Los equilibrios alemanes | Opinión

La visita de Scholz a Kiev el lunes, y en especial la que tendrá lugar este mes de marzo en Moscú, representa una oportunidad para que Alemania adopte una posición más urgente y firme en las relaciones con el Kremlin. Es fundamental que Europa tenga una voz clara, clara y definida. Incluso si tiene éxito en el viaje de Macron, nadie esperará un centavo, pero esto puede forzar la idea de que los líderes europeos deberían poder jugar la carta diplomática con Putin para tener la última palabra.

La crisis de Ucrania se enfrenta al futuro fracaso de la Unión Europea porque se enfrenta a su arquitectura de seguridad. La negociación requiere una colaboración directa con el resto de sociedades occidentales —especialmente con EE UU—, pero también una posición común que obligue a Europa a trabajar con una sola voz. es precisamente aquí donde desafina la ambigüedad de alemania, menos que la urgencia de compartir un criterio común. Intentaremos desarrollar una política coherente con Rusia, que por sí sola dará testimonio del Gobierno de coalición presidido por Olaf Scholz, sin la credibilidad de Europa para configurar una posición frente a Moscú. Hasta ahora, Alemania, que importa el 55% de su gas de Rusia, parece más preocupada por el impacto que las sanciones a Moscú y su propia economía tendrán, mostrándose como una sociedad confiable dentro del bloque occidental. En su defensa, está claro que, de momento, toda la mediocridad económica que incluye «consecuencias masivas y un coste grave» para Rusia no es más que un desventurado (sobre todo por parte de EE UU) de la corriente de gas que es Nord Stream, la cual Afecta directamente a los intereses alemanes.

A diferencia de Francia, que es un potencial militar, el legado completo de la II Guerra Mundial har que Alemania se ve meramente como gigante economico que geoestratégico dentro del continente. Este es un factor en la cohorte de otras cohortes: Macron está a las puertas de una elección presidencial y, tras la crisis en Ucrania, se esfuerza por reformar su perfil político con vistas al electorado francés. De lo contrario, la coalición que lidera Scholz está en proceso de constitución y, muy en concreto, para proseguir con su política exterior, como se le planteó a Putin para explotar las contradicciones del nuevo Ejecutivo. La nueva ministra verde, Annalena Baerbock, mantiene un cargo mucho más antiguo que el de su precursor, el socialdemócrata Heiko Maas, en la defensa del gasoducto Nord Stream 2. todavía las declaraciones del antiguo kanciller socialdemócrata Gerhard Schröder, uno de los alcaldes cabilderos de Putin en Alemania, que recientemente firmó a favor del autócrata contaminando la postura de su propuesta partidaria.



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