La oposición venezolana pone fin al boicot y participará en las elecciones regionales de noviembre | Internacional


Fotografía de 21 de agosto de 2021, que muestra una de las sedes del Consejo Nacional Electoral (CNE), en Caracas (Venezuela).MIGUEL GUTIERREZ / EFE

La oposición venezolana ha decidido que participará en las elecciones regionales organizadas por la Gobierno de Nicolás Maduro, convocado para este 21 de noviembre. El anuncio formal se realizará, luego de varios retrasos, este lunes, en el plazo para la presentación de solicitudes. A última hora, el Poder Electoral fijó el 1 de septiembre como fecha límite. La decisión la han tomado los partidos del llamado g-4 –Primero Justicia, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular-, junto con algunas organizaciones minoritarias aliadas.

Estos cuatro partidos están trabajando apresuradamente para concretar un modelo unitario contra el chavismo en todos los municipios y estados del país, pero aún quedan acuerdos pendientes en importantes entidades federativas como Miranda, Carabobo, Bolívar y Lara. La demora del G-4 en decidir su participación en las elecciones y en razonar la medida ante la población la ha convertido en objeto de duras críticas, particularmente en las redes sociales.

En el entorno de los partidos de la oposición Se da por sentado que el anuncio tiene el respaldo de Juan GuaidóAunque ha tratado de distanciarse ambiguamente de la iniciativa y algunos de sus colaboradores insisten en que no será él quien anuncie la decisión. Guaidó -quien declaró que el nombramiento «no es una elección» y que «no ha decidido» si votará ese día- sigue aferrado a su posición de acordar elecciones generales para relegitimar todos los poderes públicos en las conversaciones que la oposición mantiene con él. chavismo en México. Entre los partidos de la oposición y la presidencia interina, que él encarna, se ha producido un enfriamiento en las relaciones. Según fuentes cercanas a él, Guaidó se esforzaría por hacer un llamado a la unidad nacional.

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La decisión de asistir a las elecciones de gobernadores y alcaldes, mientras un equipo de líderes de la oposición desarrolla negociaciones con el chavismo en MéxicoMarca un importante punto de inflexión en el comportamiento de los partidos democráticos desde 2018, año en que Maduro impuso su reelección presidencial y la oposición decidió desconocer los poderes públicos.

“Hoy estuvimos de gira por Chapellín con todo nuestro equipo de Primero Justicia en Caracas. El deseo de cambio de los venezolanos es imparable, es hora de organizarse y pasar a la esperanza «, dijo Tomás Guanipa, secretario general de Primero Justicia, hasta hace poco embajador de Guaidó en Bogotá. Muchos otros candidatos visitan barrios populares con tono similar.

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Los partidos de la oposición no acudirán a la cita con las tarjetas de sus organizaciones, pero bajo el paraguas de la extinta Mesa de la Unidad Democrática, MUD, la plataforma unitaria que aglutinó a todos los partidos de la oposición de 2009 a 2016. Esta tarjeta, con la que la oposición logró su victoria en las elecciones parlamentarias de 2015, si hubiera sido vetado por el Poder Electoral, y acaba de ser devuelto a la oposición en el marco de las recientes negociaciones. Todo indica que esta vez el gobierno chavista les permitirá postularse.

Recientemente, Ramón José Medina y José Luis Cartaya, presidente y secretario de la MUD -instancia que es solo un trámite en el que se apoyan los partidos- renunciaron a sus cargos exigiendo que la oposición ponga en marcha un plan unitario.

La oposición tiene una tarea mucho más compleja de lo que parece para derrotar al chavismo en una elección para gobernadores y alcaldes. Tiene menos recursos y estructuras más débiles. Félix Seijas, director de la firma demoscópica Delphos, ha manifestado que la intención de voto de la población puede aumentar si la oposición formaliza su decisión de participar, aunque todavía hay cautela con las previsiones. Los propios dirigentes de la oposición tienen claro que, en un momento como este, el «deseo de cambio» no implica necesariamente un «voto de la oposición». Aunque reducido, el chavismo tiene una militancia disciplinada y el respaldo de todos los instrumentos del Estado para imponerse.

“Tenemos que empezar asumiendo que venimos de un fracaso, los objetivos que nos propusimos no se pudieron cumplir”, dice Carlos Valero, líder nacional de Un Nuevo Tiempo. “Puede suceder que se exprese ese enfado, que una parte del país nos castigue”, agrega. Valero explica que hay un «desvío del voto disidente», ya que los miembros de Alternativa Democrática, una coalición de pequeños partidos moderados, presentes en todas las elecciones anteriores del chavismo, van con sus propios candidatos.

El estratégico Estado Miranda, por ejemplo, no ha podido resolver el enfrentamiento entre los opositores Carlos Ocariz y José Luis Uzcátegui. Se ha especulado sobre la idea de dejar abierta la posibilidad de un acuerdo incluso en plena campaña electoral. La dispersión del voto, en ese caso, podría favorecer al abanderado chavista, Héctor Rodríguez.

«Los acuerdos unitarios se van a concretar», dice Julio Castillo, de Voluntad Popular, uno de los dos candidatos a gobernador de Carabobo. “La fuerza de cada partido equilibra el panorama, porque lo habitual es que unos son fuertes donde otros no. Hay que esforzarse por tener un discurso nacional, motivar a la gente con honestidad y explicar los límites de la elección de un gobernador. He visto que la decisión de participar ha emocionado a muchos activistas, personas que estaban en casa esperando alguna orientación para participar. Hay muchas personas que saben que no han podido salir de Maduro, pero que pueden votar en su contra «.

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