La comunidad internacional llama a reconstruir Líbano con condiciones: "Prácticamente hay que refundar el país"



Beirut espera un apoyo rápido tras el desastre, pero no será gratis. El presidente francés, Emmanuel Macron, encabezó este fin de semana la propuesta ayuda de emergencia a Líbano. El montante de la ayuda internacional es de un total de 252,7 millones de euros, pero habrá condiciones: exigen el final de la corrupción y reformas profundas para democratizar el país, toda vez que además los ciudadanos se han echado a la calle para acusar a los dirigentes de «negligencias».

La explosión de una planta que acumulaba más de 2.700 toneladas de nitrato de amonio en el puerto de Beirut, que deja 160 muertos y 6.000, ha abierto una crisis sin precedentes en un país ya de por sí diezmado. El Gobierno ha caído en bloque, también el ya ex primer ministro Hasan Diab. «Los sistemas de corrupción son más grandes que el Estado», sentenció al presentar su renuncia.

«La gente de Líbano quiere saber la verdad, merecen transparencia y justicia. Por lo tanto, es crucial una investigación independiente y creíble sobre la causa de esta tragedia«, dijo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. El propio Macron, por su parte, se posicionó al lado de las protestas. «El pueblo libanés es libre, orgulloso y soberano. Y corresponde a las autoridades del país actuar para que el país no se hunda y dar respuesta a las aspiraciones que el pueblo libanés está expresando legítimamente ahora mismo en las calles de Beirut», sostuvo.

Con todo, Francia ha comprometido finalmente unos 30 millones de euros; Alemania, 20 millones de euros; Reino Unido, unos 25 millones de euros, Kuwait, unos 40 millones de euros; la Comisión Europea, 63 millones de euros y Qatar, unos 50 millones de euros, según la cadena libanesa Al Yadid. Estados Unidos había comprometido previamente 15 millones de euros. Bélgica ha contribuido con cinco millones y Chipre con otros cinco millones. Además, España ha enviado apoyo sanitario y existencias de trigo, tal como anunció el presidente Pedro Sánchez.

Los expertos consultados por 20minutos coinciden en una cosa: «Líbano es una especie de estado fallido», porque «tras un aparente sistema democrático se esconden lagunas que ahora han salido a la luz». Todos apelan a que ahora la reconstrucción «no parte solo de los daños de las explosión», sino que hay que «prácticamente hay que refundar el país».

Líbano es un país acostumbrado a sobrevivir. Tras 15 años de guerra continua (entre 1975 y 1990) se mantiene en una montaña rusa que mezcla una cultura apabullante y una clase política bañada en corruptelas. Eso sí, no es la primera vez que la fuerza de la calle tumba al poder. Las masivas manifestaciones lograron el año pasado hacer caer al entonces Gobierno del ex primer ministro Saad Hariri, que anunció su dimisión el 29 de octubre. Pero el nuevo Ejecutivo sigue anclado en los mismos problemas.

En ese contexto, la deuda pública se sitúa en el 170% del PIB, una de las más altas del mundo. Además, las negociaciones con el FMI para recibir apoyo financiero no avanzan desde hace meses, fundamentalmente por la falta de avances en regeneración democrática y también por los efectos de la pandemia del coronavirus.

Los bancos han aplicado algo parecido a un corralito y el país se ve sumido en cortes de luz constantes. La crisis no solo es económica, sino también sanitaria (Líbano suma 5.000 positivos por covid-19) pero la escasez de test convierte esta cifra en muy poco fiable, más si tenemos en cuenta que es un país con un millón y medio de refugiados. Pero lo que está tocado en Líbano es ni más ni menos que el propio sistema. Por eso la reconstrucción ha de ser profunda.



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