«En abril nos jugamos el todo o nada

La Comisión Europea lleva meses caminando sobre la cuerda floja. Ese alambre es el que le puede empujar hacia el lado del fracaso o en cambio llevarle al éxito al Ejecutivo comunitario en lo que a la estrategia de vacunas se refiere. La responsabilidad no es solo suya, pues solo se ha encargado -y se encarga- de la compra de dosis; la inoculación corre a cargo de los Estados miembros. De momento, la vacunación en la UE está siendo lenta y no exenta de polémicas ante los retrasos en las entregas y los incumplimientos de las farmacéuticas, sobre todo de AstraZeneca. El análisis deja aciertos y errores casi a partes iguales, pero lo cierto es que cómo salga la vacunación marcará el futuro de la Unión Europea.

«El problema puede haber estado en la negociación, y quizás haya faltado mano dura», se aventura a decir una fuente comunitaria consultada por 20minutos, que insiste, en cambio, en que el «único camino» era la compra común porque «lo contrario hubiera sido una guerra». Los eurodiputados analizan cómo ha sido el proceso y qué esperan de cara al futuro:

Javier Moreno (PSOE): «Es una tarea compleja y sujeta a complicaciones»

¿Qué ha fallado en la estrategia de compra de vacunas por parte de la Comisión Europea?

En términos generales, la actuación de la Comisión Europea ha sido la acertada, y por tanto no hablaría de fallos de estrategia en este momento. Afrontar una situación sin precedentes como la que estamos sufriendo y vacunar a una población de 450 millones de personas es una tarea enormemente compleja y sujeta a innumerables complicaciones e imprevistos. Por primera vez, la Comisión ha coordinado una respuesta de estas características y ha negociado contratos sobre vacunas que todavía no existían, y esto ha permitido que todos los países de la UE por igual tengamos acceso a ellas. Si no fuera por eso, algunos Estados miembros tardarían mucho tiempo en disponer de las vacunas, y eso no sería bueno para ninguno porque, además de otras consideraciones como el respeto a la igualdad y la solidaridad, estamos hablando de un virus que no conoce fronteras. Por tanto, la estrategia general me sigue pareciendo necesaria y correcta, y todavía queda mucho camino por recorrer. El segundo trimestre del año será clave, y tiempo habrá, más adelante, de analizar los hechos con todos los datos y con perspectiva. Dicho esto, creo que en este momento la Comisión Europea tiene que actuar con toda la contundencia contra la compañía Astrazeneca, que con sus reiterados incumplimientos está poniendo en riesgo la campaña de vacunación europea y con ella la salud de toda la ciudadanía.

¿Qué balance se puede hacer hasta ahora de la respuesta ante la pandemia por parte de la Comisión?

Es pronto para hacer balance. Como decía, queda mucho camino por delante, pero espero y confío en que dentro de unos meses podamos valorar en su justa medida el hito que supone la respuesta europea a esta pandemia, en todas sus dimensiones. Desde los primeros momentos hace ya un año, cuando se licitó de forma conjunta la compra de equipos de protección y material sanitario, a la gestión de las fronteras, las directrices comunes para proteger los derechos de los pasajeros, el establecimiento de carriles verdes para que pudieran llegar las mercancías… hay decenas de medidas que se han adoptado en estos meses para responder a una enorme variedad de problemas. Y además, claro está, la compra conjunta de vacunas, los primeros pasos que se están dando hacia una Unión de la Salud, y por supuesto, el esfuerzo económico con el plan de recuperación Next Generation y la emisión de deuda europea. Claro que siempre hay margen para decir que algunas cosas podrían haberse hecho de otra manera, pero globalmente, la respuesta ha sido la acertada, con la mirada puesta en el conjunto de Europa.

¿Ve factible el objetivo de 70% de población vacunada en verano?

Seguimos trabajando con ese horizonte. El segundo trimestre será clave, con la incorporación al plan de vacunación de la vacuna de Janssen, que solo necesita una dosis y tiene una logística más sencilla que las anteriores. España recibirá 5,5 millones de esta vacuna entre abril y junio, y otros 5 millones de Pfizer en abril, además de los de AstraZeneca y Moderna. Por tanto, esperamos que en los próximos meses el ritmo de vacunación se acelere de forma muy intensa y nos permita alcanzar ese objetivo al final del verano.

¿Cree que se desgasta la UE ante las polémicas con AstraZeneca o la lentitud de algunos Estados miembros?

Cada uno es responsable de sus acciones, y por tanto tendríamos que ser cuidadosos e identificar a quién cumple y quién hace su trabajo. Es muy fácil echar la culpa a la UE cuando hay dificultades, pero habría que preguntarse cuál sería la situación en Europa si la UE no existiera y cada Estado fuera por su cuenta en sus criterios a la hora de aprobar vacunas, o en su relación con las compañías farmacéuticas. La Unión Europea no es un ente abstracto, sino una construcción política que hacemos entre todos y todas y que ha servido para mejorar nuestras vidas durante los últimos 60 años. La respuesta a la pandemia es una buena prueba de ello. Por tanto, seamos críticos, por supuesto, porque hay mucho que mejorar, pero reconozcamos también sus aciertos y sus logros, que son muchos y muy importantes.

Dolors Montserrat (PP): «Hay que tener en cuenta que la UE no tiene competencias sanitarias»

¿Qué ha fallado en la estrategia de compra de vacunas por parte de la Comisión Europea?

A la Comisión le ha faltado ser más vigilante, en concreto en el cumplimiento de un contrato, que es el de AstraZeneca. Los otros están cumpliendo. Desde el Parlamento exigimos la vigilancia. Con AstraZeneca lo que ha pasado es que una sola farmacéutica ha puesto en riesgo la credibilidad de toda la Unión Europea. La UE ha cumplido con inversión en investigación, en producción y en la compra centralizada. Si hoy España estuviera fuera de Europa ni siquiera los mayores de 80 estarían vacunados porque estaríamos en un nacionalismo de vacunas. AstraZeneca ha puesto en riesgo la gran credibilidad que siempre ha tenido la UE.

¿Qué balance se puede hacer hasta ahora de la respuesta ante la pandemia por parte de la Comisión?

Es una historia de éxito, porque hay que tener en cuenta que la UE no tiene competencias sanitarias. Se han cerrado contratos importantes para Europa y para ayudar a otros países. Ahora bien, se ha sido ingenuo con una empresa que ha puesto en riesgo la credibilidad de la Unión y por ello el PPE exigimos que la Comisión no se quede de brazos cruzados ante AstraZeneca. Lo que no puede ser es que aparezcan 30 millones de dosis escondidas. Hay que poner toda la batería legal en marcha contra esta compañía. Tenemos que poner en valor lo que ha hecho la UE.

¿Ve factible el objetivo de 70% de población vacunada en verano?

El 70% a finales de verano creo que como ahora entra Janssen y hay un compromiso de 200 millones de dosis para todo el 2021, sí se puede llegar. Europa está poniendo toda la carne en el asador, también con el certificado verde de vacunación para dar tranquilidad y a la vez poder compatibilizar la economía. Que se mueva también esa parte económica. Luego tenemos el mecanismo de exportación. Somos un continente que tiene como uno de sus grandes valores la solidaridad. Esta pandemia no la podemos combatir vacunando solo a los europeos. Es muy importante ese liderazgo. Lo que necesitamos, sí o sí, es un plan de vacunación nacional en España y esto es muy grave.

¿Cree que se desgasta la UE ante las polémicas con AstraZeneca o la lentitud de algunos Estados miembros?

Totalmente, porque la UE ha acertado y mucho en invertir en la producción, en conseguir la vacuna y en aprobarla, pero sin renunciar a la evidencia científica y a la seguridad. Lo más seguro que tenemos hoy son las vacunas, que la gente esté tranquila. Ahora bien, los Estados miembros están fallando. El Gobierno de España ni está ni se le espera. Hacen nacionalismo en los éxitos, pero europeízan los problemas. Sánchez nacionaliza los aciertos y todos los problemas son de Europa…mentira.

Luis Garicano (Cs): «En el segundo trimestre nos lo jugamos todo»

¿Qué ha fallado en la estrategia de compra de vacunas por parte de la Comisión Europea?

Hemos pecado de ingenuidad. Estados Unidos y el Reino Unido pusieron contratos en los que las plantas propias exportaran pero después de cumplir con lo firmado por ellos. Europa está haciendo una cosa importante, que está ayudando al resto del mundo, pero no exigió eso. Hemos exportado prácticamente lo mismo que hemos consumido. Somos el tercer mayor exportador mundial y a cambio el Reino Unido y EE UU han exportado exactamente cero dosis. No hemos exigido que las plantas europeas dieran prioridad a la UE. Y hemos sido demasiado exigentes con algunas cosas como el precio y la responsabilidad y no hemos sido suficientemente exigentes con las cosas que realmente importaban, que es la entrega. La Comisión ha negociado dura pero no en la dirección clave.

¿Qué balance se puede hacer hasta ahora de la respuesta ante la pandemia por parte de la Comisión?

La respuesta económica ha sido espectacularmente positiva. Se ha puesta una cantidad enorme de fondos. El tema de los contratos tiene un principio muy bueno, sobre todo para España, que no tiene fábricas propias. Evitamos la guerra. Vamos a vacunarnos antes de que si hubiéramos comprado por nuestra cuenta. Pero ves que el ritmo de vacunación en todos los Estados miembros es lento.

¿Ve factible el objetivo de 70% de población vacunada en verano?

Sí que lo veo factible, porque va a ver una cantidad enorme de dosis en el segundo trimestre y la vacuna de Janssen es de una sola dosis. En este sentido, si los países se ponen las pilas y empezamos a vacunar a lo grande.

¿Cree que se desgasta la UE ante las polémicas con AstraZeneca o la lentitud de algunos Estados miembros?

Va a depender de este segundo trimestre. En abril y en este segundo trimestre nos lo jugamos todo. Si llegamos al verano un poquito por detrás de EE UU y del Reino Unido creo que la gente lo va a aceptar. Si seguimos como hasta ahora y tardas hasta 2022 en vacunar a la gente…sin ninguna duda sería el mayor golpe posible para la credibilidad de Europa.

Idoia Villanueva (Podemos): «La Comisión no está garantizando un acceso igualitario a la tecnología ni a la producción de las vacunas»

¿Qué ha fallado en la estrategia de compra de vacunas por parte de la Comisión Europea?

Han sido varios los factores. Por un lado, las prisas y la presión. El acuerdo de compra se realizó cuando las vacunas todavía no estaban aprobadas, para garantizar un “acceso preferente” a ellas. Se firmaron contratos millonarios sin saber exactamente cuándo llegarían las dosis. Por otro lado, la falta de transparencia. La Comisión Europea y las farmacéuticas firmaron esos contratos de manera secreta. Gracias a la presión que realizamos desde el Parlamento, conseguimos que los publicaran, aunque la información sensible estaba tachada. La sensación es de improvisación, que en algunos casos puede ser comprensible, pero lo que es intolerable es este tira y afloja entre la Comisión y las empresas que están incumpliendo los acuerdos.

¿Qué balance se puede hacer hasta ahora de la respuesta ante la pandemia por parte de la Comisión?

La Comisión no está garantizando un acceso igualitario a la tecnología ni a la producción de las vacunas, ya que sigue bloqueando en la OMC la propuesta de suspender las patentes para que países con infraestructuras y gran capacidad para producir como India o Sudáfrica puedan producir las vacunas. Tampoco está garantizando igual acceso a la información, porque sigue negociando a puerta cerrada. Por último, no está garantizando igual acceso a la vacuna, por los problemas de compras y distribución.

¿Ve factible el objetivo de 70% de población vacunada en verano?

Para conseguirlo necesitamos dos cosas principalmente: la primera es que las empresas farmacéuticas cumplan los contratos y las entregas acordadas. Solo así puede asegurarse el abastecimiento. En segundo lugar, tenemos que mejorar el ritmo de vacunación. La situación es dispar entre los Estados miembros y hay un hartazgo comprensible en la población. Aquí se vuelve a poner de relieve la importancia de tener servicios públicos fuertes y con suficiente personal para poder llevar a cabo un ritmo adecuado de vacunación. Hay muchas lecciones que debemos sacar de esta pandemia. Los sistemas de salud deben tener a su disposición todos los recursos necesarios (logísticos, económicos y administrativos) para aumentar el porcentaje de población vacunada.

¿Cree que se desgasta la UE ante las polémicas con AstraZeneca o la lentitud de algunos Estados miembros?

Sin duda. Acabamos de conocer el último escándalo de AstraZeneca, que mantenía casi 30 millones de dosis escondidas en una fábrica en Italia. La Comisión Europea tiene que explicar por qué negocia en secreto y consiente que las farmacéuticas siguen lucrándose con las vacunas y se salten los contratos. Sobre la lentitud, cada Estado tiene unas condiciones demográficas, sociales y sanitarias diferentes y eso se refleja en el ritmo con el que se administran las vacunas. Aunque la diferencia de ritmo sea una situación relativamente razonable, desgasta sin duda la acción de la Unión Europea, que sigue siendo incapaz de poner en marcha una estrategia de vacunación igualitaria. También afecta a la imagen de la UE el bloqueo del levantamiento de patentes. En septiembre de 2020, el Director General de la OMS y la presidenta de la Comisión, la señora Von der Leyen, firmaron una declaración que rezaba: “Nadie estará a salvo hasta que todos estemos a salvo”. Es difícil explicar por qué si la Unión Europea tiene tan claro que, por solidaridad y por salud pública debemos hacer llegar los tratamientos y la vacuna a todos los lugares del mundo, ha vuelto a bloquear en la Organización Mundial del Comercio el levantamiento de patentes, una decisión que permitirá aumentar la producción a nivel mundial.



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