El mundo supera los 10 millones de casos de coronavirus y 500.000 muertos temiendo volver a la casilla de salida



Casi seis meses después de que comenzara la alerta mundial por los contagios de coronavirus, el mundo supera ya los 10 millones de casos y 500.000 fallecidos. Lo ha hecho con la enfermedad manteniendo su velocidad exponencial, pese a que España y otros países han logrado contenerla con severas restricciones, y con el temor a volver al confinamiento por los rebrotes que se están presentando en varias zonas.

Ha sido solo la mitad del 2020, pero ha sido suficiente para poner el mundo patas para arriba y darle la vuelta a miles de cosas y conceptos que se daban por sentado. La industria automotriz sigue en picado, el turismo aún no arranca, buena parte de las flotas aéreas comerciales siguen en tierra y en general todos los organismos internacionales pronostican un año desastroso.

Fue a principios de enero cuando China dio el aviso de que un nuevo coronavirus se estaba expandiendo por el país. Fue justo antes del Año Nuevo chino, y Pekín limitó los desplazamientos en una de las fechas que más viajeros mueve en el mundo, el éxodo de ciudadanos chinos que vuelven de las ciudades a sus pueblos para celebrar el nuevo año.

Nada frenó la expansión y pronto el epicentro de la enfermedad, que la OMS decretó pandemia el 11 de marzo, se movió de Wuhan (la zona cero de los contagios) a Milán, un desafortunado primer puesto que pronto cambiaría a Estados Unidos, que se mantiene a día de hoy con el país con más casos.

Con todo, el SARS-CoV-2 tardó casi tres meses en romper la barrera del millón. Doce días después, el 15 de abril, se alcanzaron los dos millones, el 27 de ese mes se llegó a los tres millonesLa velocidad de contagio ha sido exponencial y ahora el mundo sobrepasa ya los 10 millones de casos y 500.000 fallecidos. Un avance que en gran parte de los países asiáticos y europeos ha logrado menguar debido a las fuertes restricciones adoptadas.

España está entre las naciones donde el confinamiento ha sido más severo. Más de un millón de sanciones por romper el confinamiento (la mayoría, empero, puede quedarse en papel mojado) y prohibición durante varias semanas de salir a la calle para otra cosa que no fuera ir por alimentos, a la farmacia, al médico o pasear al perro.

El mantra de las autoridades para aplanar la curva se cumplió y finalmente, tras un tanto caótico periodo de desescalada, España ha salido del estado de alarma (el segundo en la democracia, el primero aplicado a fondo) el pasado 21 de junio.

Ahora, el hemisferio norte llega al verano tras superar las etapas más sombrías de la curva y queriendo dar un respiro a los ciudadanos y a la economía, relajando las restricciones, permitiendo el turismo y tratando de reactivar la economía.

Algo especialmente importante para España, el país de la OCDE que más sufrirá en caso de que se produzca una segunda ola.

Sin embargo, la salida del confinamiento, en España y en otros muchos países, se ha traducido en rebrotes de la enfermedad. En varias zonas del país las autoridades están atentas a los nuevos focos de contagios, que pese a no ser tan graves como en lo peor del confinamiento (el 31 de marzo se alcanzó el pico de 9.224 casos nuevos en un día), han ocasionado que en varias localidades se vuelva a aplicar restricciones. Unos rebrotes originados tanto entre temporeros en el campo como por las reuniones de amigos y familiares, que al fin pueden volver a reunirse tras el final de la desescalada.

Pero no solo en España. Estados Unidos está registrando en torno a 40.000 casos nuevos al día y México unos 6,000; Rumanía, que había salido del estado de emergencia hace dos meses, ha vuelto a activar las alarmas ante los rebrotes, ordenando tener disponibles más camas de hospital. Y Texas. uno de los estados de EE UU que primero salió del confinamiento, ha echado el freno esta semana a la desescalada y ha pedido la vuelta a las restricciones.

Precisamente Estados Unidos encabeza el ránking mundial de casos de coronavirus, con más de dos millones y medio. Le sigue Brasil, con más de 1,2 millones, confirmando que el eje de la pandemia sigue en América. En la clasificación les siguen a una distancia considerable Rusia, la India, Reino Unido, Perú, Chile, España, Italia e Irán.

Francia ha logrado salir de este top ten. Sin embargo, es el quinto país en el número de muertos, por detrás de EE UU, Brasil, Reino Unido e Italia.

China, el país donde surgió la pandemia, ha dejado hace mucho los primeros puestos. Pero en las última semanas ha vuelto a recordar las fuertes restricciones que a principios de año impuso en Wuhan: varios distritos de Pekín fueron cerrados la semana pasada por un rebrote de la enfermedad surgido en un mercado de la capital.Incluso se pusieron vallas y vigilancia alrededor de la zona. Pero las autoridades ya han dado por controlada la situación.

Son muchos los vaticinios que auguran una segunda ola de la pandemia para el otoño. Una ola que llegaría aún sin vacunas, que no estarán listas al menos hasta 2021. Así que todas las esperanzas siguen puestas en el uso obligatorio de las mascarillas en lugares públicos y en que la población siga respetando las medidas de higiene y distanciamiento social.

Algo que parece no avalar los brotes más recientes. El Gobierno de Pedro Sánchez ya ha insinuado de que, si la velocidad de contagios vuelve a crecer, podría aplicar de nuevo el estado de alarma, la única forma de restringir legalmente el movimiento de los ciudadanos.

De momento, todo mundo aprovecha para tomarse ese respìro, hacer viajes pendientes y ver a familiares alejados por el confinamiento. Madrid ha registrado este viernes atascos en las salidas de la ciudad, en el primer fin de semana en el que se puede viajar a otras comunidades libremente. Unos desplazamientos que se justifican con una de las frases más repetidas esta semana: «No vaya a ser que después no podamos».



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