del adiós de Merkel a los retos de Biden

El mundo ha cambiado. Esa es la principal conclusión que podemos sacar del 2020. Por eso, en 2021 el objetivo a nivel internacional debería ser adaptarse a todos esos cambios. Hay nombres que se van y nombres que llegan, además de una serie de retos que se presentan por delante. Merkel, Biden, Maduro, Putin, Macron, Johnson…Estas son algunas de las figuras que coparán portadas y titulares. El orden mundial espera giros, pero también menos turbulencias que las que parece haber dejado atrás.

Adiós a Angela Merkel

Es seguramente el cambio más importante a nivel de liderazgo de los últimos años. Adiós a Angela Merkel después de más de una década. Armin Laschet, Friedrich Merz y Norbert Röttgen son los nombres que aspiran a suceder a la ‘eterna’ canciller y el elegido se nombrará en el Congreso telemático los días 15 y 16 de enero. Nadie duda de que el sucesor no se va a parecer en nada a Merkel, y de hecho el favorito es Merz, cesado por ella cuando era ministro de Medioambiente en 2012. Muchos hablan de él como el Trump alemán.

Sin Merkel no solo Alemania cambia de líder, sino también Europa abandona una referencia a la hora de hacer política. En 2020, la canciller se reconcilió a nivel de la UE con los conceptos de solidaridad y unidad, después de haber defendido firmemente la vía de la austeridad en la crisis del 2008. El país germano afrontará unas elecciones, por tanto, especiales, con la gran coalición afianzada pero con un PSD que busca de nuevo su sitio. Para ello, ha apostado por el ministro Olaf Scholz (actual ministro de Finanzas) como candidato. Pero los socialistas ni siquiera se ubican segundos en las encuestas, pues los Verdes crecen y se convierten en la alternativa a la CDU.

Merz, si gana, y Scholz, representan dos perfiles casi antagónicos, y nada similares en todo caso a Angela Merkel. Alemania, digamos, abandonaría la tercera vía. La hasta ahora canciller representa una transversalidad que podría verse resquebrajada. Mientras, la oposición sigue -y seguirá- en manos de AfD. La ultraderecha, defenestrada por el resto del Bundestag, mantendrá su espacio. Pero es un espacio en el que solo caben ellos.

Joe Biden y los estragos de la era Trump

Fue una de las grandes noticias de 2020, pero Biden tiene un grandísimo reto por delante. Y no es tanto político como de reconstrucción. Tras los tira y afloja posteriores a las elecciones y los recursos presentados por Trump, el nuevo presidente -que toma posesión el 20 de enero- ya va construyendo su perfil propio con un Gabinete, digamos, amplio. Distintos perfiles para distintos cargos. Y no, no es Obama, aunque rescate a nombres que rodearon al expresidente.

Uno de los ámbitos donde la pulsión restauradora será más visible es el multilateralismo. El nombramiento de John Kerry y las promesas hechas durante la campaña dejan poco lugar a dudas sobre la prioridad dada por la nueva administración a la agenda climática. En las prioridades esbozadas durante la transición, Biden no solo ha reiterado la voluntad de reincorporarse al Acuerdo de París, sino que ha ampliado el compromiso al afirmar que EE UU «liderará con el ejemplo» en la acción contra el calentamiento global y alcanzará la neutralidad climática no más tarde de 2050.

Con Biden la agenda de Estados Unidos ha cambiado. «Habrá muchos puntos en los que no sea tan distinto a Trump, pero servirá con el cambio de tono. Ese ya será un avance», cuentan fuentes consultadas por 20minutos. Sobre todo en lo que se refiere a la UE. En ese sentido, aseguran que «habrá que ver cómo avanza su legislatura y hasta qué punto se centra en los asuntos internos, pero la Unión en parte respira alivida».

La UE, entre los fondos y el riesgo de crisis

La UE, igual que el resto del mundo, sigue viviendo la mayor crisis que se conoce desde la Segunda Guerra Mundial, y el año que viene solo pide abordarla y en la medida de lo posible salir de ella con garantías. «En una crisis sin precedentes la respuesta está siendo sin precedentes», expresa una fuente comunitaria. Pero una vez que se ha aprobado por ejemplo el fondo de recuperación de 750.000 millones de euros, el siguiente paso es «usarlos bien». Y eso es ya labor de los Estados miembros.

El 2021 y la llegada de la vacuna hará que la UE pueda volver a centrarse en la agenda que tenía marcada antes de la pandemia. Esto implica la lucha contra el cambio climático, la política migratoria o las medidas antiterroristas. Además, tendrá que ver cómo gestiona la era posbrexit, toda vez que serán 27 Estados miembros ya definitivamente. El bloqueo de los fondos se superó y con ello se disipó el riesgo de una crisis institucional, pero no pueden bajar la guardia.

Brexit: vuela solo, Reino Unido

El brexit, por fin, tocó a su fin en 2020. Desde el 1 de enero el Reino Unido ya no forma parte, sin matices, de la UE después de que se firmase el acuerdo comercial. El mayor problema siempre fue la pesca. Al final incluso en eso hubo consenso después, evidentemente, de cesiones. En conclusión: cinco años de margen para los pescadores, un recorte del 25% de las cuotas, y acuerdos anuales. Ese es el resumen más simple de una de las partes más relevantes del acuerdo comercial de 1.246 páginas. «La soberanía eran unos kilos de arenques», reflexionó el portavoz del Parlamento Europeo, Jaume Duch. El pacto se firmó a solo siete días de que acabase el plazo, y ya se conoce como el «acuerdo de Nochebuena».

Tras la fumata blanca llegaron las reflexiones, todavía en caliente. Y Downing Street volvió a instalarse en el relato. «Es algo que ya sabemos como funciona porque es lo que han hecho durante cuatro años y medio», reconocen en Bruselas. La primera imagen fue la de un Boris Johnson feliz, con los brazos en alto. Asume, precisamente, que el Reino Unido «recupera soberanía». Eso es lo que gana, pero «es mucho más lo que pierde».

El 2021 marcará cómo es la relación entre la UE y el Reino Unido en base a ese acuerdo. Será un análisis denso, con muchos matices y seguramente discusiones que ahora ya se pueden prever. En la capital comunitaria el rictus no era de alegría. «No sé si hay mucho que celebrar más allá del mero hecho de que se haya llegado a un acuerdo», explican las fuentes, que reconocen que la sensación fue «de alivio». La UE «se ha quitado un peso de encima» con el pacto, pero al mismo tiempo, como sostuvo el propio Barnier, hay también cierta tristeza. El Reino Unido ha sido el primer Estado miembro que abandona el bloque en toda su historia.

Macron allana el terreno

En Francia hay presidenciales en 2022, y Emmanuel Macron tendrá que empezar en 2021 a allanar el terreno. El objetivo del actual presidente será ampliar toda su base de voto para hacer frente a la candidatura de Marine Le Pen, que seguirá al acecho. La pandemia, aunque al principio generó dudas sobre su liderazgo, consolidó de nuevo el liderazgo de Macron, y con unos socialistas todavía sin armarse, puede ir sumando adeptos de cara a los comicios.

¿Y en América Latina?

En América Latina los retos no son pocos. Argentina, que sigue en una recesión histórica, afronta otra cita electoral. Pero la mirada estará también puesta en Chile, que está inmerson en una reforma de la Constitución. Este proceso se iniciará en 2021, con la idea de que dure varios meses y se pueda consolidar un texto amplio y transversal.

La inestabilidad social seguirá vigente en Sudamérica. Venezuela no se librará de copar portadas. Acabo 2020 con otro fraude electoral en favor de Maduro y la oposición trata de reagruparse en torno a la figura del presidente encargado Juan Guaidó y con la proyección de Leopoldo López, ahora en Madrid, a nivel internacional.

La agenda de Putin

Rusia, por su parte, cree haber ganado la carrera por la vacuna de la Covid-19, y la agenda de Vladimir Putin pasa porque ese liderazgo geopolítico que cree tener se haga todavía más patente en 2021. Sigue su ruta de reformas para mantenerse en el poder al menos hasta 2036.

China y la guerra comercial

En el año que empieza tampoco se puede olvidar el papel de China. Con la pandemia superada y el crecimiento en niveles estables, el país quiere tomar de nuevo la delantera en una guerra comercial que desde el punto de vista mediático había pasado a un segundo plano.



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