Champions League: El partido sin gol retrata al Barça | Deportes


Al Barça tiene muchos goles en el Camp Nou. No tiene jugadores que rematen o marquen la diferencia pero es un equipo plagado de futbolistas prometedores que desfilan como escolares aplicados entrenados en La Masia. No admiten comparación académica, reconocible en la cancha y en el comedor, aplaudida incluso en Beijing. La actitud es igualmente irreprochable y se ofrecen valientes en un momento crítico en el Camp Nou. Nadie duda de que defienden el estilo del Barça. Sin embargo, no hay nadie que marque un gol ni por casualidad en el equipo de Xavi. Los catalanes, con siete puntos, ahora necesitan vencer al Bayern en Múnich en la última jornada si el Benfica, con cinco, vence al Dinamo de Lisboa. Un empate o una derrota para los portugueses clasificaría al Barcelona independientemente de su resultado.

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Ter Stegen, Piqué, Clement Lenglet (Sergiño Dest, min.85), Ronald Araújo (Eric Garcia, min.85), Frenkie De Jong, Alba, Yusuf Demir (Ousmane Dembélé, min.65), Busquets, Depay, Pablo Páez Gavira y Nico González

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Benfica

Vlachodimos, Vertonghen, Otamendi, André Almeida, João Mário (Taarabt, min. 58), Grimaldo (Seferovic, min. 80), Gilberto Junior, Julian Weigl, Everton (Pizzi, min. 69), Rafa Silva (Lazaro, min. 69) y Yaremchuk (Darwin Núñez, min.58)

Metas

Árbitro Sergey Karasev

Tarjetas amarillas Grimaldo (min. 35), João Mário (min. 48), Piqué (min. 48), Vlachodimos (min. 91) y Taarabt (min. 94)

La jovialidad y la ingenuidad del Barça contrastaban con la madurez y comercio del Benfica. Los portugueses esperan con tranquilidad el Dynamo de Kiev mientras los azulgranas lo juegan en el campo del Bayern. Apostar por el Barça en Múnich es complicado después de que no resolvieran su clasificación a octavos de final con una victoria ante el Benfica. El empate fue una decepción tras el laborioso juego del juvenil azulgrana, un equipo tan valiente como limpio, más impulsivo que clarividente, todavía estéril en un período de reconstrucción tras recuperar la identidad con Xavi.

El técnico ha cambiado el ánimo del Barça. Las imágenes dan fe de que hay alegría en el entrenamiento, las encuestas apoyan el entusiasmo de la afición, el entrenador ya no se susurra en el palco, la prensa vende optimismo e incluso lesionados como Dembélé se apuntan a los partidos más exigentes en caso de que sea. Hace falta un último esfuerzo en el Camp Nou. Xavi sonríe, toca, habla de autoestima y sacude a un equipo que se aburría y odiaba a la gente en partidos pensados ​​para atraer turistas que no tenían miedo de viajar a Barcelona.

Xavi no juega con tres centrales sino con un 3-4-3. La firma es decisiva en la valoración de un técnico y el ex capitán se vincula con Cruyff y Guardiola y con ese dibujo revolucionario que aparecía en las noches que exigían una actuación solemne en los días del Dream Team y no con el dibujo desesperado de los entrenadores desilusionados de la Barça. El plan evoluciona con Xavi. La declaración de intenciones, sin embargo, no soluciona los defectos estructurales expresados ​​en los dos goles marcados en cinco partidos de Champions.

Los catalanes intentaron jugar en unidad, dinámicos en ataque y retirada, rápidos e intensos en su salida ante el Benfica. El Barça quería generar un juego por fuera con Demir y Jordi Alba y por dentro con De Jong, Nico y Gavi mientras Araujo, Lenglet y Piqué cerraban detrás de Busquets. La presión funcionó mejor que la elaboración esperando a que Memphis se enganchara. Es difícil para el equipo terminar la jugada, profundizar y poner el último pase, generar ocasiones ante cualquier rival, muy inofensivas, también ante el Benfica. Apretado por los culés, al portugués le costaba salir del medio campo, lejos de los goles, también de los de Odysseas.

Jorge Jesús debería haberse fijado en el partido del Espanyol. La táctica consiste en aguantar hasta que el Barça se consuma, agotado por el esfuerzo, incapaz de generar peligro y desequilibrio, sin Ansu. El juego atrevido, poderoso y hasta fino de Gavi y Nico no siempre encuentra continuidad en los extremos y Memphis. Llegada la media hora, solo Alba exigió al portero después de que Demir tampoco fallara. Las concesiones defensivas, en cambio, siguen siendo clamorosas: el Benfica solo dispuso de dos saques de esquina para asustar al Barça.

Ter Stegen sacó un disparo de Yaremchuck e inmediatamente después el juez de línea anuló un gol de Otamendi. Los fanáticos intentaban protegerse del miedo y el aguacero cuando apareció Demir. El extremo austríaco, que arrancó por delante de Coutinho en ausencia de Ilias y Abde, reclamó el calor de los 49.500 aficionados sin parar tras rematar el larguero derecho.

El encuentro recuperó pronto el guión del derbi hasta el punto de que la marcha de Darwin Núñez recordó los momentos de Raúl de Tomás. El balón fue de portería a portería sin parar hasta que apareció Dembélé. El francés absorbió el partido por momentos y obligó al Benfica a detenerse tras un centro de De Jong que neutralizó espectacularmente a Odysseas. Jorge Jesús no tardó en doblar la banda izquierda para detener a Dembélé y el partido recuperó un cuerpo a cuerpo que superó al desenfrenado Memphis. La dimisión del holandés fue tan reprobable como el triunfo de la clase de Nico y Gavi y la determinación de Araujo, derrocado por un gol anulado en pleno ataque del Barça y contraataque del Benfica, que perdonó dos veces a Ter Stegen. Los goles se encogieron con la lluvia del Camp Nou.

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