Así desaloja la policía una iglesia durante una misa de Viernes Santo en Londres

La cámara de seguridad de una iglesia católica en Belham, Londres, captó este viernes como la Policía Metropolitana desalojó el templo porque se estaban incumpliendo las reglas de seguridad contra el coronavirus.

Tal y como recoge The Sun, los hechos ocurrieron a las 18:00 horas en la Iglesia de Cristo Rey, donde se junta una congregación de inmigrantes polacos. Los agentes se situaron en el altar, desde donde pidieron a los feligreses que se fueran a casa.

Los agentes habían comprobado anteriormente que muchos de los asistentes a la misa de Viernes Santo no llevaban mascarilla ni respetaban la distancia de seguridad entre ellos.

«El incumplimiento de esta instrucción para irse y dirigirse a su domicilio, en última instancia, podría llevarles a una multa de 200 libras esterlinas (unos 235 euros) o, si no dan sus datos, a se les arreste. Es Viernes Santo y entendemos que les gustaría participar en el culto, pero es ilegal», dijo uno de los agentes.

Los responsables del templo no estaban de acuerdo: «Creemos que la policía excedió brutalmente sus poderes al emitir su orden sin una buena razón, ya que se cumplieron todos los requisitos del gobierno», dijo un portavoz de la congregación a The Sun.

«Creemos que los funcionarios de la policía municipal han sido mal informados sobre las pautas actuales para los lugares de culto, alegando que el motivo de su intervención es la prohibición continua de la celebración pública en los lugares de culto en Londres debido al cierre del 4 de enero de 2021. Lamentamos que se hayan vulnerado los derechos de los fieles en un día tan importante para todos los creyentes y que nuestro culto haya sido profanado», dijeron estas fuentes.

Según el informe policial, «los agentes encontraron gran cantidad de personas dentro de la iglesia. Algunas de estas personas no usaban mascarillas y los presentes claramente no estaban distanciados. Estamos particularmente preocupados por el riesgo de transmisión de la Covid-19 como resultado de grandes reuniones en interiores en las que las personas no están socialmente distanciadas y algunas no usan mascarillas. Como tal, los oficiales tomaron la decisión de que no era seguro que ese servicio en particular continuara».

“Al comprender la delicadeza de la situación, los oficiales se comunicaron con el sacerdote fuera de la iglesia y fueron invitados a entrar para dirigirse a la congregación«, concluye el informe.



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