La Laguna acoge este mes una nueva edición de Mundo Japón, un festival que se convierte en ventana de exhibición de la cultura nipona. Si bien los principales actos de la programación se desarrollarán entre los días 20 y 23, desde ayer ya puede visitarse, en el antiguo convento de Santo Domingo, la exposición Fuego, del artista Paul Hamanaka, que permanecerá abierta hasta el día 22. Esta exposición servirá de prolegómeno a un proyecto que une música, gastronomía, artes marciales, cine y manga, entre otras manifestaciones, y que en esta ocasión mirará también hacia otras culturas asiáticas. Con Fuego, Hamanaka recrea su experiencia personal durante lo acontecido en el gran incendio vivido en Tenerife en agosto de 2023: «Muchas imágenes en las redes sociales y el descubrimiento de restos de corteza de pino quemada frente a mi casa en Santa Cruz de Tenerife me inspiraron a crear obras de arte relacionadas con el incendio que combinan uno de los conceptos de la estética japonesa llamado Monono Awaré que nos recuerda la triste verdad: nada permanece como es para siempre y todo desaparecerá algún día. Asegura que, con esta realidad, la sensibilidad emocional como la compasión, la empatía y la triste belleza siempre estarán unidas a ella».
Una de las muestras. | Un día
Paul Hamanaka estudió la carrera de Bellas Artes en la Universidad de Arte de Musashini (Tokio), la Academia de Port Royal (París) y la Academia de Bellas Artes de Pensilvania. Desde hace unos años reside en Tenerife. A lo largo de su carrera, ha expuesto de forma individual y colectiva en numerosas localidades de Estados Unidos, Francia, España, Reino Unido y Japón, entre otras. Asimismo, ha sido distinguido durante su trayectoria artística con numerosas becas y galardones concedidos en diferentes países del mundo. Sus obras de arte ofrecen una oportunidad de introspección que interpelan al público, planteándose la vida como un «koan» (enigma) a resolver, un misterio a vislumbrar, un simbolismo a interpretar.
Frente a la convulsión del mundo, el creador propone una mirada compasiva, un sentir profundo que se ancla en la contemplación de almas sedientas de armonía existencial. Se acerca a la esencia de la existencia y ofrece una exposición para emocionar y meditar sobre las apariencias falsas y las verdades ocultas. n