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Con la compra de GitHub, Microsoft hace honor a su mantra: desarrolladores, desarrolladores, desarrolladores

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El amor —interesado— de Microsoft por el Open Source parece no conocer límites. Mucho ha llovido desde que Linux fuera el "cáncer" (Ballmer dixit) de nuestra civilización tecnológica, y con Satya Nadella a los mandos ahora Microsoft no hace más que apostar más y más fuerte por el Open Source.

Su último movimiento es especialmente sonado: Microsoft ha comprado GitHub según Bloomberg. El mayor repositorio de código del mundo es punto de encuentro para millones de desarrolladores, y esa es precisamente la clave. Con el control de GitHub, Microsoft se hace también con la comunidad de desarrollo más nutrida del planeta.

GitHub como el gran repositorio de código del mundo

Nada menos que 27 millones de usuarios según la propia GitHub, y aunque parte de ellos son ‘voyeurs’ de código y no programadores como tales, este megarepositorio de código se ha convertido en referente para 80 millones de proyectos (repositorios) Open Source de distinta entidad.

Aquel célebre grito de Ballmer era la culminación de una filosofía que siempre tuvo muy en cuenta a los desarrolladores. Microsoft fue fundada por dos de ellos, Bill Gates y Paul Allen, y a pesar de seguir un enfoque propietario de sus desarrollos, la empresa fue una de las que primero y más fuerte apostó por las conferencias para desarrolladores.

Sus Professional Developers Conference llevan en marcha desde 1992, y esos eventos dieron paso a los eventos MIX y, desde 2011, a las célebres conferencias Build. En toda esa andadura Microsoft ha ido proporcionando más y más herramientas a desarrolladores, sobre todo con ese Visual Studio que lleva asistiendo a los programadores desde hace más de dos décadas.

Esos esfuerzos por atraer a todo tipo de desarrolladores han continuado a lo largo de todos estos años. Su fracaso en el terreno de la movilidad no ha impedido que por ejemplo se hicieran con Xamarin, la empresa que ofrece una plataforma de desarrollos multiplataforma. Y además una empresa que fue fundada en 2011 por Nat Friedman y Miguel de Icaza —co-creador del entorno de escritorio GNOME—, que años antes habían sido referentes en el mundo Open Source.

Microsoft y el paso del odio al amor por el Open Source

Esa devoción por los desarrolladores ha ido uniéndose gradualmente a ese cambio de mentalidad respecto al Open Source. Lo fuimos viendo con anuncios con el soporte de SQL Server en Linux, el uso de una licencia Open Source para su plataforma .NET, o la progresiva liberación de otros proyectos bajo licencia Open Source, como por ejemplo aquellos relacionados con el campo de la inteligencia artificial.

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Ese amor por Linux y el Open Source se ha hecho especialmente patente en Azure, su plataforma en la nube, que de un tiempo a esta parte se ha convertido en una gran opción para desarrollos basados en soluciones FLOSS. Su soporte de máquinas virtuales y anuncios como el de Azure Cloud Switch, SONiC o el reciente Azure Sphere OS —totalmente basado en Linux— confirmaban ese cambio de tornas.

Otro apunte significativo es el mastodóntico proyecto que hizo que todo el código de Windows dejara de usar las plataformas de control de versiones SourceDepot para comenzar a usar Git, el sistema de control de versiones que usan la mayoría de proyectos Open Source. En mayo de 2017 Microsoft anunciaba que todo el código de Windows ya se gestionaba a través de Git, lo que apuntalaba la confianza de Microsoft en este tipo de tecnología Open Source desarrollada por —anda, qué sorpresa— el mismísimo Linus Torvalds en 2005.

Sin olvidar desde luego al ya conocido Windows Subsystem for Linux (WSL), que con la llegada de Windows 10 ha permitido contar con entornos Linux funcionalmente integrados en el sistema operativo de Microsoft. Hemos visto así como contar con una consola bash completamente funcional en Ubuntu, OpenSUSE, Debian, Kali Linux, Fedora o cualquier otra distribución es totalmente factible. No más arranques duales, ¿para qué?, se dijeron en Microsoft probablemente.

Aquel último movimiento quiso convencer un poquito más a los desarrolladores de soluciones Open Source que trabajaban en entornos mixtos de que podían basar su trabajo en Windows sin perder eficiencia. Venid a nosotros, desarrolladores Open Source, parecieron decir entonces. Y ahora ese mensaje cobra más fuerza que nunca con la adquisición de GitHub.

De verdad, venid a nosotros, desarrolladores

Y así llegamos a esta operación en la que según fuentes cercanas a ambas empresas Microsoft habría pagado 2.000 millones de dólares por GitHub. La empresa es un absoluto mastodonte en este terreno, y provocó entre otras cosas que hasta Google cerrara su plataforma Google Code para acabar utilizando también GitHub.

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El crecimiento de GitHub lo ha convertido en referente incluso para proyectos que no son específicamente de código, y allí nos encontramos con proyectos que se encargan de gestionar versiones de canciones, recetas o tipografías, así como guías y listas colaborativas.

No solo eso: aunque es célebre por su gestión de proyectos de código abierto, la propia Microsoft lo ha utilizado como sistema de control de versiones para su código propietario, y es que en GitHub también caben esos proyectos “no-OpenSource”.

El camino de GitHub ha sido singular, sobre todo porque poco a poco ha ido superando en relevancia a todos los que le precedieron, incluidas alternativas como SourceForge o Bitbucket. Otras han ido cobrando más y más relevancia, y de hecho será interesante ver qué ocurre tras esta adquisición: muchos desarrolladores siguen sin fiarse de Microsoft a pesar de estos movimientos, y ya se están viendo muchas migraciones de proyectos a plataformas como GitLab.

Pero mientras tanto en Microsoft se hacen con una de las comunidades de desarrolladores más importantes de todo el mundo. Eso parece ser lo que más importa por encima de la tecnología de GitHub o del talento que encierra esta empresa.

De hecho el segmento del desarrollo software está desde hace tiempo muy alineado con un segmento móvil en el que Microsoft apenas tiene participación. Google con Android tiene mucha más presencia, pero es Apple la que gana la partida en materia de ingresos en su App Store, algo que atrae a más y más desarrolladores a una plataforma que tradicionalmente trata muy bien a su comunidad de programadores —hoy, de hecho, se inicia la WWDC de Apple—.

Esa es probablemente otra de las motivaciones de Microsoft, que con la adquisición de GitHub quiere mantener su relevancia en el desarrollo de todo tipo de plataformas, incluidas por supuesto las orientadas a dispositivos móviles. Los desarrolladores aman (o amaban) GitHub, y ahora queda por ver si seguirán amándolo.

Es inevitable: el escepticismo y desconfianza afloran

El debate sobre esta adquisición tiene el tono esperado. En Hacker News uno de los usuarios que comentaban sobre la adquisición lo dejaba claro. Este desarrollador que llevaba 8 años trabajando con la tecnología .NET mostraba su empatía con todos los que dudaban de un movimiento así.

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Es triste ver desaparecer a un jugador neutral“, explicaba, indicando que ahora que GitHub iba a ser propiedad de Microsoft uno ya no podía estar del todo seguro de la dirección que podría tener esta plataforma.

Otro comentarista daba otro punto de vista interesante: ¿qué ocurrirá con empresas que usaban GitHub para albergar código que competía con proyectos de Microsoft? El usuario con el alias “zxcvhjkl” comentaba que “de repente un montón de startups se encontrarán con que su código privado está hospedado por un compeditor directo. No me sentiría cómodo si fuera ellos“.

Es a la misma conclusión a la que llegaba Larry Salibra, de la empresa Blockstack, que hace uso de GitHub para sus proyectos. Para él la gran cantidad de datos que alberga este servicio permite estudiar tendencias en la industria software, y así descubrir proyectos que son populares para lanzar luego competidores a esos proyectos. “Dar a tu competidor acceso a los secretos más valiosos de tu empresa hace lógicamente que la gente esté incómoda”, comentaba.

Esos dos puntos de vista resumen algunos de los miedos que probablemente muchos desarrolladores afronten con una adquisición que supone un punto de inflexión para Microsoft, para GitHub y para el segmento del desarrollo en general.

Queda por ver si Microsoft es capaz de convencernos que todos estos “mimos” al Open Source no guardan malas intenciones y no acaban corrompiendo los principios de una filosofía que desde luego nunca ha casado mucho con la filosofía original de Microsoft. Es como si el mundo se hubiera vuelto loco ahora que Microsoft está perfilando (parte de) el futuro de Linux.

Y sin embargo, dicen que la gente puede cambiar. Veremos si Microsoft realmente lo ha hecho o puede hacerlo.

En Xataka | Microsoft ya no es (ni será) la empresa de Windows, es la empresa de la inteligencia artificial y la nube

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Javier Pastor

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