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Alerta, políticos: así funcionan las herramientas de detección de plagios en las universidades

Alerta, políticos: así funcionan las herramientas de detección de plagios en las universidades

La reciente dimisión de la ex-ministra Carmen Montón por la información publicada por laSexta sobre los numerosos plagios de su trabajo de fin de máster ha puesto en alerta a muchos estudiantes sobre el elevado coste que puede tener recurrir al copiapega en trabajos académicos, y también ha llevado a la conversación pública a las herramientas de detección de plagios que usan muchas universidades.

Este software es el que analiza automáticamente los trabajos presentados por los alumnos de centros que hagan uso de él y detecta indicios más o menos claros de plagios. A día de hoy están muy extendidos y prácticamente no hay universidad española que no use uno.

La frontera del 30%

Studio Republic 644339 Unsplash Imagen: Studio Republic (Unsplash).

Jordi Hernández, comisionado de la rectora de la Universitat Autónoma de Barcelona, conoce bien este software, que es usado por todas las universidades públicas catalanas a través del consorcio mediante el cual hacen compras masivas y se coordinan logísticamente. En su caso, usan uno llamado Urkund, de origen sueco, integrado en su campus virtual. La Universitat de València nos cuenta que también tiene esta herramienta integrada en su aula virtual.

Estas herramientas pueden usarse desde la interfaz web, pero se pueden (y suelen) integrar en las plataformas de cada universidad

Urkund cuenta con una base de datos propia repleta de documentos, trabajos y otros archivos académicos sobre los que ir buscando coincidencias, pero además, la UAB va almacenando todos los trabajos académicos de sus alumnos para ir subiéndolos a esta plataforma con cada iteración, así que la base de datos no deja de crecer. “Así evitamos plagios a exalumnos o alumnos más mayores, más frecuentes. Esto no está orientado tanto a los artículos de investigación como a los trabajos académicos de los diferentes grados”, nos cuenta.

Urkund solo está disponible en su universidad para el profesorado, así que el alumno no puede realizar autocomprobaciones de plagio. Es una opción que se baraja incorporar en el futuro, pero todavía está por ver. “Además, el análisis que hace Urkund muestra los archivos de donde puede venir el plagio, y eso podría servir de pista al alumno para que copie mejor”, dice Hernández.

Interfaz de Urkund. Interfaz de Urkund.

Ese análisis del que habla se resume en un porcentaje de entre el 0% y el 100% que aparece junto a cada trabajo revisado. Al pulsar en él, se accede a los detalles del mismo, como esos trabajos originales de donde proviene el plagio. Normalmente existe una frontera del 30%. Por encima se considera que hay un plagio, y por debajo suele ser frecuente que todo sea un simple error en las citas, o incluso en las autocitas, donde este error es más frecuente.

“El alumno suele olvidar que tiene que seguir citándose con el mismo rigor que si fuese un tercero”. Urkund solo informa de estas coincidencias, y es el profesor quien revisa y toma medidas pertinentes en caso de plagio.

 Entre 5.000 y 100.000 euros

Dv

Interfaz de Turnitin.

Otra de las grandes herramientas de software para detectar plagios es Turnitin, presente en universidades españolas públicas y privadas como la de Murcia, la de Granada, la Pompeu Fabra de Barcelona, la Politécnica de Valencia, la Politécnica de Madrid, la de Castellón, Deusto, Cantabria, Almería, Sevilla, etc. Lluís Val, su portavoz, nos cuenta algunas claves sobre su funcionamiento.

Cambiar palabras y alterar frases sirve de poco frente a estas plataformas, que detectan sinónimos y estructuras gramaticales coincidentes

Turnitin tiene tres pilares de los que alimentarse para realizar comprobaciones: una base de datos online de acceso libre con 88.000 millones de fuentes, material de editoriales bajo suscripción de cualquier área de estudio, y unos 1.000 millones de trabajos universitarios de los centros con los que trabaja la plataforma. “Así nos blidamos del plagio interuniversitario, un gran caballo de batalla actual”, nos cuenta. El software detecta incluso palabras modificadas pero que guarden una estructura gramatical similar, así que no sirve con únicamente alterar partes de las frases plagiadas.

El precio de herramientas como Turnitin varía en función de varias variables, como el número de alumnos a los que se vaya a aplicar, o algunos servicios extra que ofrece la empresa. Para hacernos una idea, nos explican desde la compañía que puede oscilar entre los 5.000 o 6.000 euros que supone a una universidad pequeña (“lo que vendría a ser un Seat Panda sin extras, pero que te sigue llevando sin problema”) hasta los 100.000 euros en adelante que pueden desembolsar las mayores. En ningún caso se permite la compra para usos personales, las licencias son únicamente para centros educativos.

El coste de la detección de plagios para las universidades puede ser muy elevado

Según Val, el objetivo de su empresa no es únicamente detectar plagios, sino también “dar herramientas para mitigar el plagio de forma sostenible”. Algo que compara con la prevención de la conducción bajo los efectos del alcohol: “no solo hacemos controles de alcoholemia, también trabajamos para hacer campañas de concienciación”.

Otras universidades usan herramientas alternativas, como la ucraniana Unicheck, empleada por la Universidad de Zaragoza. Su objetivo, según este centro maño, es “contribuir a la implantación de buenas prácticas, en el uso de la propiedad intelectual, para la elaboración de trabajos académicos”.

En Xataka Basics | 9 programas gratis para que los profesores detecten plagios en los trabajos de los alumnos.

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La noticia

Alerta, políticos: así funcionan las herramientas de detección de plagios en las universidades

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Lacort

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