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Máquina de vapor: ¿Quién fue su inventor?

A lo largo de la historia se conocen un total de cuatro revoluciones industriales. Pero una de las más significativas, no cabe duda, fue la que incluyó el invento de la máquina de vapor. ¿Te gustaría saber quién fue el creador de este revolucionario aparato? Vamos a conocer su nombre.

En 1769 se presentaba ante el público la primera máquina de vapor, obra de James Watt (1736-1819). Este es el nombre de la persona que creó el invento que revolucionaría el transporte en el mundo, sobre todo el ferrocarril, pero también la navegación.

Watt patentó la máquina de vapor en 1769. Sin duda, su papel fue especialmente relevante no solo en el transporte, también en todo lo relacionado con el movimiento de aparatos y la creación de mecanismos. Fue el fundamento de la locomotora de vapor, básico para el ferrocarril, que supuso una revolución en la industria muy importante.

Y, aunque ya existían intentos de fabricar una máquina de vapor desde el siglo I, cuando Herón de Alejandría diseñó su eolípila, que tuvo un buen número de aplicaciones prácticas, Watt se basó en la máquina que había fabricado en 1712 Thomas Newcomen, un herrero que la había creado para bombear agua en las minas de estaño y carbón en Cornualles.

La labor de Watt fue la integración de un condensador que se instalaba por separado en la máquina para evitar la pérdida de energía. Además, logró aumentar la potencia e incluir un motor rotario, por lo que las posibilidades prácticas se multiplicaban.

La máquina de vapor, el invento que abrió el camino a nuevas revoluciones industriales

James Watt fue un ingeniero inglés dedicado a la venta de material matemático que fabricaba y diseñaba él mismo. Pero fue su amistad con Joseph Black, que trabajaba en el concepto de calor latente, quien lo puso en contacto con la maquinaria de Newcomen.

Watt no tardó en observar las posibilidades de aquella máquina, y ya en 1766 logró un modelo que ubicaba el condensador por separado del cilindro. Y así trabajó hasta 1768, cuando alumbró la máquina como tal, que patentaría un año después.

Watt acabó sus días como un rico empresario, e incluso ingresó en 1785 en la Royal Society. Y no es para menos, ya que este hombre logró que los primeros pasos de la revolución industrial que llegaba los diera Gran Bretaña, logrando un cambio social y económico mayúsculo.

A partir de este momento, la fuerza productiva, el liberalismo y el derecho de propiedad fueron conceptos que se anclaron fuertemente en la sociedad, lo que supuso un cambio económico, social y tecnológico a nivel mundial.

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