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La izquierda israelí ¿una especie en vías de desaparición?

¿Donde está la izquierda israelí? Antaño fue protagonista esencial del escenario político del país pero ahora apenas cuenta con un puñado de escaños en el Parlamento y en vistas a las legislativas del 2 de marzo lleva a cabo una campaña sólo para sobrevivir.

En 1969, el partido laborista (Avoda) de Golda Meir, aliado a otras formaciones de izquierda, llegó a obtener 56 escaños de los 120 de la Kneset (parlamento), un resultado nunca igualado desde entonces.

Muchos de los 250 participantes en un reciente mítin de campaña de la izquierda, en un gimnasio de Haifa, al norte del país, conocieron esta “edad de oro”.

Con el pelo encanecido, o blanco, los participantes aplauden tímidamente los discursos que se suceden en la tribuna del presidente de Avoda, y de los representantes de las formaciones Meretz (izquierda laica) y Gesher (centrista), que han unido fuerzas ante los comicios del lunes, para evitar un desastre electoral.

En las pasadas legislativas de septiembre, Avoda y Gesher lograron juntos seis escaños. Meretz, que se presentaba por separado, obtuvo tres.

Ahora, con esta alianza tripartita, esperan llegar a “15 escaños” para “volver a ocupar el centro de la política”, afirma Ilan Gilon, diputado de Meretz.

A los 72 años, Alex Yaniv recuerda con placer cuando Israel era un “Estado socialista”. Pero hoy, según este miembro del partido laborista, el mensaje de la izquierda es inaudible frente a una derecha que apuesta todo sobre el tema de la seguridad.

“La derecha sabe que para ganar las elecciones, debe hablar de Irán (enemigo máximo de Israel, ndlr), dar miedo a la gente. Y la izquierda, con sus temas económicos y sociales, queda descartada”, afirma.

Según los sondeos, la alianza obtendría solamente nueve escaños en estas elecciones, las terceras en menos de un año, convocadas tras los fracasos del primer ministro de derecha Benjamin Netanyahu y de su rival centrista Benny Gantz, que están casi empatados, en formar un gobierno de coalición.

Varios simpatizantes de izquierda votan por Gantz, pues creen que es la única manera de acabar con Netanyahu, encausado por corrupción en tres casos, destaca Denis Charbit, profesor de ciencias políticas de la Open University de Israel.

“Derrotar a Netanyahu es su primer objetivo”, subraya.

“El mayor retroceso en la influencia de la izquierda se produjo bajo los gobiernos de Netanyahu (1996-1999; de 2009 hasta ahora)”, recuerda Julia Elad-Strenger, profesora de la Universidad Bar-Ilan, cerca de Tel Aviv.

Hoy, entre 12% y 15% de la población se define como de izquierda, contra 60% de derecha.

La izquierda dirigió Israel desde su creación en 1948 hasta las elecciones de 1977, que llevaron por primera vez al poder a la derecha, liderada por Menahem Beguin y el Likud, el partido del actual primer ministro.

Otro hito se produjo en los años 1990 con la llegada de un millón de judíos de la ex-URSS, que en su inmensa mayoría votan a la derecha.

Además, el fracaso de los acuerdos de paz de Oslo con los palestinos y la segunda Intifada (revuelta palestina) a principios de los años 2000 acabaron por desacreditar, a ojos de muchos israelíes, el mensaje de paz que traía la izquierda.

La izquierda es hoy descrita por la derecha como propalestina y, en consecuencia, antiisraelí. Netanyahu ha logrado convencer a una parte de la población que “ser de izquierda es ser un traidor”, afirma Julia Elad-Strenger.

Pero, para Alon Pearlman, estudiante de economía, la propia izquierda es también responsable de su caída, por haber sido “demasiado pasiva, demasiado elitista, nada inspiradora”.

Este integrante de Meretz contempla incluso votar por la “Lista unida” de los partidos árabes israelíes, considerada “más idealista e inclusiva”.

“La alianza de Meretz con el partido laborista ha creado un cierto vacío en las filas de la izquierda”, estima Ayman Odeh, jefe de la “Lista unida”, que espera obtener “miles de votos suplementarios”.

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