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España repatría a otros 66 españoles condenados en Perú

EFE

España repatrió este jueves desde Perú a 66 españoles condenados en su mayoría por tráfico de drogas, entre ellos a 31 presos todavía con pena todavía pendiente y a otros 35 que habían salido en libertad pero no disponían de medios para regresar al país.

Los 31 presos estaban encarcelados en cinco prisiones de Perú, entre ellas los establecimientos penitenciarios de Chincha, Callao, Castro Castro y Ancón, en el caso de los hombres, y de Chorrillos, donde estaban recluidas las mujeres.

La mayoría seguirá purgando su pena en la cárcel de Soto del Real (Madrid) tras embarcar este jueves en el aeropuerto limeño Jorge Chávez, en un vuelo fletado por la Policía Nacional de España, que previamente había hecho escala en Bogotá para expulsar a 73 inmigrantes irregulares, entre ellos 68 colombianos y 5 peruanos.

Se trata del cuarto traslado colectivo de presos españoles desde cárceles de Perú, el país con mayor número de ciudadanos españoles encarcelados en el extranjero, quienes llegaron a ser más de 300 en 2016.

“Ahora quedan cerca de 80″, indicó el embajador de España en Perú, Ernesto de Zulueta, tras el acto de entrega de los presos por parte del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) de Perú a la policía española.

Con este traslado ya son 180 españoles repatriados desde Perú entre presos y excarcelados incluidos en el contingente por razones humanitarias, en función de un convenio bilateral suscrito entre ambos países.

“Gran satisfacción”

De Zulueta afirmó que “es un día de gran satisfacción al ver tantos compatriotas que pueden regresar a casa, estar más cerca de sus familiares y tener una mejor calidad de vida”.

Además del embajador español, al acto de entrega de los presos asistió el ministro peruano de Justicia y Derechos Humanos, Salvador Heresi; el presidente del Consejo Nacional Penitenciario de Perú, Carlos Vásquez, y el jefe de la Unidad de Cooperación Judicial Internacional y Extradiciones de la Fiscalía de la Nación, Alonso Peña.

Heresi valoró que estos traslados permiten al Estado peruano aliviar el hacinamiento de sus cárceles, donde hay unos 89.000 reclusos cuando la capacidad es para 41.000 presos, lo que supone un exceso del 123 %, con 48.000 reos de más.

El ministro también destacó que el envío de presos extranjeros a sus países de origen permite también ahorrar su manutención, valorada en cerca de 3,2 millones de soles (unos 960.000 dólares) al año en alimentación.

“Lo he pasado realmente mal”

Entre el grupo de presos repatriados estaba el cocinero Javier C. S., natural de Madrid, quien explicó que le quedan por cumplir ocho meses de una condena de nueve años que le impusieron en 2011 por intentar llevar a España “muchos kilos” de droga.

El recluso indicó que su mayor deseo es poder ver de nuevo a su mujer y a su hijo de 12 años, al que no ve desde que tenía 4 años, pero con el que no ha dejado de hablar ni un solo día por teléfono desde que fue encarcelado en Perú.

“Lo he pasado realmente mal, con poca comida. Para hacer talleres hay que pagar, cosa que en España no sucede porque es justo al contrario, te pagan. Es bastante jodido si no tienes una persona o una familia detrás que te apoye”, comentó.

La mayoría de españoles encarcelados en Perú por tráfico ilícito de drogas son captados por mafias para intentar llevar a España cocaína en diversas modalidades, como cápsulas ingeridas, prensada en dobles fondos de maletas, impregnada en ropa, diluida en líquidos o dentro de envases de alimentos, entre otros.

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