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El español que sobrevivió al accidente de avión en Durango: “Fue un golpe bestial”

20MINUTOS.ES / EFE

El español herido en el accidente de avión ocurrido en el aeropuerto de Durango, en el norte de México, es un minero asturiano de 42 años, José Manuel Pulgar, que viajaba en el vuelo siniestrado para regresar a España tras sus vacaciones.

Pulgar debía incorporarse a su trabajo en el pozo Nicolasa, de Hunosa, en Mieres, y viajaba solo porque su mujer, de nacionalidad mexicana, y sus dos hijos de 5 y 8 años iban a prolongar su estancia en el país azteca.

El propio Pulgar ha atendido este jueves a varios medios españoles desde el hospital militar Campo de Batalla 5 de Mayo, en el que permanece ingresado en observación, explicando que se encuentra bien y espera volver a España cuanto antes aunque no sabe cuándo le darán el alta.

Ha contado que había viajado a México con su familia para asistir a la boda de su cuñado y que el avión siniestrado debía llevarle a la capital, donde cogería su vuelo de vuelta a España. Recuerda el momento del accidente como “un golpe bestial, nos movíamos como muñecos de papel en el asiento”.

Ayudó a salir a varios pasajeros

En una conversación con la cadena Ser, Pulgar ha dicho que los tripulantes fueron quienes abrieron las puertas de emergencia y ayudaron a salir a los pasajeros, mientras un fuego se extendía por la cabina. “Se rompieron todos los compartimentos de las maletas y se volaron, estaba todo por los suelos -recuerda Pulgar-. El avión se desarmó por dentro”.

El asturiano pudo sentir el calor del fuego en la espalda antes de salir y que en su camino ayudó a varias personas a liberarse. En total han sobrevivido al accidente, que se ha saldado sin muertos, 99 pasajeros y 4 tripulantes.

Aunque ya se han encontrado las cajas negras del avión, todavía no se ha dado una causa oficial al siniestro. A Pulgar le han explicado que “se juntaron dos tormentas muy fuertes y que el avión trató de dar la vuelta para aterrizar en Durango otra vez” antes de estrellarse.

A Pulgar le quedan al menos dos semanas de collarín y, lo más difícil de todo, el regreso a España (inevitablemente) en avión. “Sé que el momento del despegue me va a dar miedo”, reconocía en la radio, pero espera superarlo en dos o tres vuelos más.

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