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Al calor de la sentencia

Para el independentismo estas elecciones eran un auténtico regalo. Las movilizaciones contra la sentencia del procés no hubieran tenido tanto recorrido de no haberse producido en el marco de esta nueva convocatoria. La lógica de la protesta tenía su continuidad en las urnas y por ello la CUP, la más antiparlamentaria de las fuerzas separatistas, presentó por primera vez su candidatura al Congreso. El objetivo era convertir las elecciones generales en otras autonómicas catalanas donde los independentistas obtienen desde 2012 mayoría absoluta de diputados. Ya en abril pasado, ERC y JxCat lograron enviar más representantes a Madrid que PSC, CS y PP (22 frente a 17), gracias sobre todo a su hegemonía en las provincias de Lleida y Girona donde solo los socialistas obtuvieron representante.Frente al empuje independentista al calor de la sentencia, el constitucionalismo catalán no solo ha seguido dividido sino con un centroderecha en horas muy bajas. En abril pasado CS ya obtuvo un mal resultado al repetir los 5 diputados del 2016 y no ser capaz de absorber las importantes pérdidas del PP, que obtuvo solo el acta de Cayetana Álvarez de Toledo. Ahora el hundimiento de los naranjas completa la extrema debilidad de la derecha españolista. Inés Arrimadas obtiene únicamente 2 diputados por Barcelona, cayendo hasta la última posición del tablero electoral catalán. La debacle es monumental teniendo en cuenta que en diciembre del 2017 se alzó como primera fuerza en el Parlament. Por su parte, el PP recoge solo una pequeña parte de ese descalabro, sumando otro diputado, al igual que VOX con dos.Este domingo se trataba de ver si la irrupción de la CUP iba a darle al separatismo mayoría absoluta de diputados y si ERC lograba revalidar la primera posición. El resultado es que las fuerzas independentistas crecen 3 puntos hasta el 42,5%, pero lejos de su máximo histórico del 47,8% alcanzado en 2015. Se trata de un avance moderado al calor de una sentencia que durante semanas les ha creado un escenario favorable a sus intereses. Crecen solo 1 diputado, de 22 a 23. Curiosamente, ERC ha resultado damnificada por la irrupción de la CUP, al perder esos dos diputados con los que se estrenan los anticapitalistas, y pasar de 15 a 13. En cambio, JxCat logra sumar un representante más, hasta 8. El partido de Carles Puigdemont, que al igual que la CUP apuesta por el bloqueo, sale ligeramente reforzado de su pugna con los republicanos. Finalmente, los socialistas resisten a la baja como segunda fuerza con 12 diputados. Son el único dique real de contención constitucionalista en Cataluña

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