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República Dominicana padeció crisis económicas en la “década perdida”

SANTO DOMINGO. Diana Castaños Guzmán de Martínez expresó que durante la década del 80, del pasado siglo, la República Dominicana formó parte del concierto de países latinoamericanos que vieron severas crisis económicas y financieras.

Al dictar la conferencia “La del 80: una década perdida en América Latina, caso dominicano”, en la Academia Dominicana de la Historia, la abogada, especialista en el área bancaria e investigadora, explicó que hace 36 años, en agosto de 1982, México entró en crisis de liquidez, declarando una moratoria con la suspensión de pagos de su deuda externa, y que a partir de esa decisión la mayoría de los países de América Latina, incluyendo la República Dominicana, se sumaron a este evento y suspendieron el pago de la deuda, principalmente la bancaria.

Agregó que por vía de consecuencia y para iniciar los pagos luego de restructurarse la deuda, casi todos los países concertaron y obtuvieron préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI), y a cambio aplicaron programas de ajustes que implicaron aumentos de precios y restricciones que profundizaron la pobreza general, razón por la que la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), de las Naciones Unidas, denominó el período 1981-1990 como la “Década Perdida de América Latina”.

“República Dominicana se declaró sin divisas para pagar las importaciones y para cumplir con el servicio de la deuda con gobiernos, bancos comerciales, organismos internacionales”, añadió.

Dijo que para obtener liquidez internacional y pagar los intereses, el gobierno dominicano suscribió siete acuerdos financieros con el FMI.

“La mayoría de los aquí presentes recordamos las huelgas, saqueos y muertes, ocurridos después de Semana Santa en el año 1984, (hechos muy similares a los acontecidos en Haití el mes próximo pasado), los cuales originaron el aumento de los precios de los combustibles, de la energía eléctrica, de los productos de la canasta familiar, todos los cuales incrementaron significativamente el costo de la vida de los dominicanos, reduciéndose así el poder de compra del salario del trabajador”, afirmó.